Terapias
Shiatsu Moviment
Shiatsu Moviment es una vía de conexión profunda con el cuerpo, basada en el contacto consciente y la escucha energética. A través de presiones suaves, movimientos y presencia, esta práctica invita a aflojar tensiones físicas y emocionales acumuladas, favoreciendo la regulación del sistema nervioso y la recuperación de la vitalidad. Cada sesión se construye en el momento: no sigue protocolos rígidos, sino que se adapta al ritmo y a la necesidad de cada persona.
Este trabajo abre espacio para que el cuerpo pueda expresarse sin juicio. Su enfoque terapéutico integra conocimientos orientales y psicosomáticos, y actúa como puente entre el mundo físico y el emocional. Es una invitación a volver al sentir, reconectar con la propia sabiduría corporal y encontrar recursos internos para transitar procesos de cambio o estrés.
Osteopatía Tibetana
La Osteopatía Tibetana es un abordaje suave y no invasivo que actúa sobre la columna, las vías reflejas y el sistema energético. Mediante técnicas manuales precisas, ayuda a aliviar dolores, restaurar la movilidad y acompañar desequilibrios vinculados a estrés, tensión nerviosa o bloqueo interno. Su práctica contempla la unión de biomecánica, energía y presencia meditativa.
Este método permite relajar profundamente estructuras corporales y devolver armonía al organismo sin generar efectos secundarios, por lo que es apto para todas las edades. Su propósito no es únicamente aliviar el malestar, sino favorecer un estado de equilibrio general que acompañe la vida cotidiana con más claridad, calma y bienestar.
Medicina China
La Medicina China ofrece una mirada integradora donde cuerpo, emoción, mente y entorno forman una unidad. En vez de enfocarse solo en los síntomas, busca comprender la raíz del desequilibrio para acompañar a la persona de manera profunda y sostenida. A través de herramientas como acupuntura, fitoterapia y orientación energética, favorece el flujo del Qi, la vitalidad y la capacidad natural de autorregulación.
Esta medicina milenaria observa las señales sutiles del cuerpo —como la respiración, el pulso, la piel o la postura— para reconocer cómo se expresa el desequilibrio interno. Su enfoque acompaña procesos vinculados a estrés, ansiedad, insomnio, dolores físicos o ciclos vitales complejos, ofreciendo un camino amable para restablecer la armonía y volver a sentirse en casa.